Los aficionados culés más jóvenes, no sois conscientes de ello, pero la etapa que actualmente está viviendo el F.C. Barcelona no viene desde los inicios del Mundo…..no. Hace unos cuantos años los tiempos y las tendencias eran otras, y casualmente el tiempo que viví en el Barca coincidió con el final de una de esas tendencias (positiva) y la llegada de una mala época, en la que me ví envuelto….yo, y otros curiosos personajes!
En el verano de 1998, llegue al Barcelona procedente del Milán. Mi relación con Fabio Capello había estallado, y el equipo de Berlusconi me traspaso a un por aquél entonces muy holandés Barca. Mi adaptación fue muy rápida, sobre todo por mi amistad con un crack dentro y fuera del campo, Winston Bogarde.
La plantilla de la 98/99 era de lujo: Hesp, los De Boer, Zenden, Sonny Anderson, Luis Enrique, Abelardo, Cocu, Reiziger, Xavi, Sergi, Figo, Rivaldo, Guardiola…. una interminable lista de estrellas, dirigida por el mister holandés mas positivo de la historia, Louis Van Gaal. La Liga fue coser y cantar, y en la temporada de mi estreno conseguí integrarme rápidamente y marcar 15 goles, además de conseguir el título de liga en la jornada 35.
Pero si mi adaptación deportiva fue buena, la extradeportiva supero todas las previsiones. Mi amigo Bogarde llevaba 2 temporadas en Barcelona y conocía perfectamente todo el ambiente nocturno de la ciudad. Por ello, entré en dinámica desde la pretemporada. Las juergas no tenían final, y el Clan de los Holandeses reinaba en los garitos nocturnos, por encima de todo y todos. El Club, cuyo curioso organigrama técnico incluía a Jose Mourinho, Vilas Boas e incluso Ronald Koeman, estaba presidido por José Luis Núñez, y este se mostró muy disgustado por la imagen que las correrías nocturnas de la sección holandesa estaba dando, y por ello contrato a una empresa de Detectives Privados, para que documentaran todas estas salidas de tono, y así poder presionar a los jugadores implicados.

El Detective Privado asignado a la vigilancia de los jugadores díscolos, era el “Agente” Domínguez. Veterano de la Policia Nacional y curtido en las calles de Barcelona, Domínguez estaba retirado del servicio oficial, pero se dedicaba a realizar operativos de vigilancia para empresas, maridos desesperados, partidos políticos, programas de telebasura y todo aquél que pagara su abultada tarifa. Bogarde no tardó en localizar a Domínguez, aunque habría que decir que un tipo de 60 años, resultaba bastante cantoso en los locales más diseñosos de la noche catalana. Desde entonces, fue uno más de la fiesta, y por supuesto, todos los informes que Domínguez presentaba a Nuñez y a su lugarteniente Gaspart, decían lo mismo: no hay evidencias de que los jugadores de la primera plantilla se salten el reglamento de régimen interno.

Desgraciadamente los buenos tiempos no duraron mucho, y las siguientes temporadas no fueron tan buenas como la temporada de mi debut culé. Mi nivel de goles fue aceptable, rondando los 16 goles por temporada, pero el equipo entro en una dinámica de años sin títulos, y de constantes cambio de jugadores y e incluso de entrenadores. Mi relación con Domínguez, aún con la salida de Bogarde, siguió siendo buena, e incluso le contraté de manera directa para varios trabajitos, que el secreto profesional y la no prescripción de algunos delitos me impide contar en estas Memorias.
Mi última temporada en el Barcelona fue la 2003/2004. Ese año el equipo lo entrenaba mi amigo Frank Rijkaard y el presidente era Joan Laporta, con Sandro Rosell de segundo de a bordo. La plantilla no era la de los viejos tiempos, pero se preparaba una limpieza después de 3 malas temporadas. Los principales jugadores de ese equipo eran Ronaldinho, Valdes, Puyol, Xavi, Luis Enrique, Oleguer, Iniesta, Overmars, Reiziger, Cocu….una mezcla de veteranos en el final y jóvenes que luego liderarían los mejores años culés de la historia. En ese contexto, mi papel era claramente a la baja, y entre lesiones y problemas varios, acabé la temporada con 8 goles. Fue el año de la famosa pancarta en el campo del Espanyol “Kluifarp, siempre positivo”, que tanto daño hizo a mi imagen….Aún así, Domínguez jamás presento un informe contrario a mi conducta fuera del campo, y por ello ha sido y es una amigo para siempre.
A día de hoy, la empresa de Domínguez, además de realizar algunos trabajos de investigación de políticos en Barcelona y de investigar a algún miembro de una familia Real, lleva la seguridad privada de mis locales….y sigo sin tener ningún informe negativo!
@Kluiverista 15 de Enero de 2014